La calle 22 de Setiembre recuerda la histórica batalla de Curupayty dirigida por el glorioso general José Eduvigis Díaz
Por la Ordenanza 649 de 1942 lleva el nombre 22 de Setiembre, una calle de Asunción que homenajea la victoria contra los aliados en la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay, el 22 de setiembre de 1866 en Curupayty.
La calle nace en la avenida Mcal. Francisco Solano López al norte y se orienta hacia el sur hasta la avenida Dr. Eusebio Ayala. Desde el eje de la nomenclatura esta arteria lleva el nombre de Gral. Melgarejo y desde la avenida Eusebio Ayala, calle Ygurey.
Es paralela a las calles Sebastián Bullo al oeste y al este a vice Pte. Sánchez del barrio Ciudad Nueva.
Días de máximo sacrificio
El 8 de setiembre de 1866, después de considerar con su plana mayor, como sería la actuación militar en Curupayty, el Mariscal pidió opiniones acerca del plan de defensa presentado por el coronel Francisco Wissner de Morgernsten. Todos lo aprobaron, menos el general José Eduvigis Díaz. Su opinión es la que prevaleció y a Díaz, autorizó el Mariscal los trabajos de las nuevas trincheras.
El delineamiento de las obras se encargó al ingeniero mayor Jorge Thompson. La trinchera debía tener 2.200 metros.
Díaz contó también con el asesoramiento del polaco Luis Leopoldo Myskowsky, quien estaba castigado y degradado por deserción de dos soldados a su mando. El ingeniero polaco murió en Curupayty.
Se inició el trabajo con cinco mil hombres dedicados día y noche a construir esas trincheras. Hasta hubo que hacer desmonte para construirlas. Se trabajó en medio de esterales, barro, lluvias, con agua hasta la cintura y con el enemigo cerca. Dicen que Díaz se acostaba en el pasto y de noche, con una débil luz examinaba el plano en medio de la oscuridad mientras los soldados removían la tierra sin interrupción.
El 10 de setiembre de 1866 el Mariscal López, invitó al general Bartolomé Mitre a parlamentar en Yatayty Cora. El 12 de setiembre de 1866 se produjo la entrevista con resultado negativo.
El día 15 de setiembre de 1866, por última vez cruzó las líneas enemigas un parlamentario paraguayo con la nota del Mariscal Francisco Solano López exigiendo definición ante la tregua que siguió a la entrevista de Yatayty Corá. No hubo respuesta a la nota.
El general Mitre y el general Porto Alegre, se preparaban como para atacar el 17 de setiembre, aunque se suspendió la ofensiva ante torrenciales lluvias
El Mariscal, había caído enfermo en esos días y desde su lecho impartía instrucciones, para la gran batalla que se sabía se produciría.
Los aliados se preparaban con 20.000 hombres. Los paraguayos eran apenas 5.000 hombres.
El día 17 amaneció lluvioso, por lo que hubo postergación del ataque aliado. El 18 de setiembre también amaneció lluvioso. El plan de ataque aliado nuevamente fue postergado. Volvió a llover el 19 de setiembre y hubo un día más de demora, lo que dio tiempo a Díaz, para concluir las obras de defensa.
El segundo hombre del comandante Díaz era el capitán Eduardo Vera.
El 20 de setiembre cesó la lluvia y apareció el sol. Como el terreno estaba demasiado anegado, los aliados resolvieron postergar el ataque por dos días más.
El 21 de setiembre la fortificación de Curupayty estuvo lista y se comunicó al mariscal que habría una defensa ventajosa para el Paraguay. Los 5.000 hombres estarían apoyados por 49 cañones y dos coheteras. Los 20.000 aliados tenían 101 cañones y 22 barcos de guerra.
El 22 de setiembre amaneció con clima primaveral. Cuando el vigía anunció que los aliados empezaron el ataque, Díaz mando tocar diana y recorrió las trincheras dando vivas a la patria.
Los aliados aparecieron en medio del terreno pantanoso con sus trajes de gala y a sus espaldas colgaban sus cacerolas, porque esa noche pensaban cenar en Curupayty.
Díaz los dejó avanzar hasta que estuvieron a buen tiro y tronaron los cañones y los 5.000 fusiles. Las bajas aliadas fueron tremendas. Curupayty era inexpugnable.
Eran las cuatro de la tarde del 22 de setiembre cuando Mitre ordenó retirada. A las cuatro y media el sargento Cándido Silva, anuncio la derrota enemiga con un toque de clarín.

Una gritería se elevó en toda la línea.
El general Díaz pidió permiso para perseguir a los enemigos, pero el Mariscal lo prohibió. El batallón 12 fue autorizado para recoger las armas que quedaron en el campo de batalla enemigo. Se llegaron a juntar ocho mil fusiles, de buena calidad, lanzas, sables, palas, picos. Los paraguayos tuvimos 92 bajas. Fueron 23 muertos y 79 heridos. Los aliados tuvieron 10.000 bajas, entre ellos murió el teniente Domingo Fidel Sarmiento, hijo de Domingo Faustino Sarmiento. Cuentan que días antes, el hijo de Faustino Sarmiento había enviado cartas a su padre, disgustado por los amores extramaritales del hombre público, que avergonzaban a su abandonada madre. Murió también Francisco Paz, hijo del vicepresidente argentino y en la batalla perdió la mano el fotógrafo y dibujante Cándido López, a quien se deben las escenas de la guerra que conocemos.
El triunfo del 22 de setiembre de 1866 en Curupayty es una fecha de gloria en la tragedia de la Triple Alianza contra el Paraguay.
