El general Francisco Roa, quién murió en Cerro Corá, es recordado con una calle en Asunción
Como continuación de la serie de entregas sobre los nombres de las calles de Asunción y la historia que encierra cada una de esas denominaciones, elaborada por la señora Evanhy de Gallegos, se brindarán datos sobre la vida del general Francisco Roa, quien murió en Cerro Corá, al finalizar la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay, por lo que con una calle capitalina se le rinde homenaje.
Por la Ordenanza Nº 649 del año 1942, se llama General Francisco Roa la calle al oeste del Jardín Botánico y Zoológico de Asunción (JBZA) y de la avenida Primer Presidente, zona de Santísima Trinidad. La misma arranca en avenida Santísimo Sacramento al sureste y se extiende hasta los Bañados de Cará Cará al noroeste. Es paralela a la calle Presbítero Pedro Caballero al este, recorriendo los barrios Santa Rosa y Santísima Trinidad.

El general Francisco Roa nació en Yataity, jurisdicción de Villarrica, se cree que en 1827.
Sin mayores datos sobre su familia, se conoce que supo ganarse la confianza de don Carlos Antonio López y de su hijo el Mariscal Francisco Solano López, por su inteligencia y responsabilidad ante los compromisos asumidos para la defensa del Paraguay.

Sobre su formación educativa se relata que la realizó en Asunción, residiendo en casa de sus amigos: en La Recoleta, en la quinta de los Bruguez y en lo de Serrano, en Salinares.
Su vida como militar
En 1846 se incorporó como soldado raso en la artillería de Asunción.
Fue cabo en Pilar en 1849, alférez en 1850 y teniente en 1851, época en que se instaló la Escuela de Aplicación de Artillería, de los expertos brasileros Hermenegildo Porto Carrera y Antonio Villagran Cabrita, con quienes se formó.

Fue ascendido a teniente en 1860 y designado jefe de artillería y capitán en 1862, en Humaitá.
Comenzada la guerra, con el general Bruguez participó de la Campaña de Corrientes.
En 1865 ascendió a mayor luego de la batalla de Riachuelo. En 1866 estuvo en Boquerón, Potrero del Sauce, donde alcanzó el grado de coronel y en 1867, se le concedió el título de oficial de la Orden General del Mérito.
En julio de 1866 obtuvo la medalla de Tuyutí. Luchó en Lomas Valentinas en diciembre de 1868 y en San Estanislao, en 1869, alcanzó las palmas de General de la Nación, acompañando al Mariscal López a Cerro Corá.
Ya había cesado la lucha el 1 de marzo de 1870, mientras Roa todavía defendía las últimas piezas de artillería en la picada de Chirigüelo. Allí fue degollado.
La historia dice que dejó descendencia, ya que el apellido Roa es incluso el del gran escritor Augusto Roa Bastos, aunque no hay datos que vinculen a sus ascendientes.

Vivió la juventud como muchos de su edad, hasta que le tocó desempeñarse en la defensa armada de la Nación, lo que hace presuponer que tuvo vínculos familiares y, por lógica, también dejó descendencia.
