Una calle de Asunción recuerda a Juana María de Lara, quien tuvo una destacada participación en la gesta independentista del Paraguay

Prosiguiendo con la serie de entregas sobre los nombres de las calles de Asunción y la historia que encierra cada una de esas denominaciones, elaborada por la señora Evanhy de Gallegos, se brindarán datos sobre Juana María de Lara, la mujer que, en la noche del 14 de mayo de 1811, dio el santo y seña que marcó el fin del poder español sobre el Paraguay, por lo que con una arteria capitalina se le rinde homenaje.

Por la Ordenanza Nº 5158 de 1964, la calle Juana María de Lara de Díaz de Bedoya se inicia en la avenida Madame Lynch y se extiende al este hasta la calle Cnel. Francisco Martínez.  Numerada como calle 212 paralela a Emiliano R. Fernández al norte y a la calle Josefa de Repetto al sur, en el barrio Santa María.

Juana María de Lara nació en el año 1760, en una casa frente al templo de San Francisco en la Loma Karapa. 

Era hija del español Carlos José de Lara y de la paraguaya Luisa Villanueva de Otazú.

Se casó en 1786 con el viudo de su tía, el capitán José Díaz de Bedoya, y fue ella quien asumió el papel de madre de los cuatro hijos de su esposo, quién falleció en 1806. 

Uno de sus hijos era el doctor Ventura Díaz de Bedoya, abogado recibido en Buenos Aires, partidario de la adhesión del Paraguay a Buenos Aires, como capital de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Su cuñada, Manuela Díaz de Bedoya, fue la madre del general Vicente Barrios, lo que indica el lugar que la familia ocupaba en la sociedad asuncena.

Al fallecer el esposo, se dedicó a servir a su parroquia.  Ingresó a la Tercera Orden de San Francisco, donde estaba también su tío el fray Fernando Caballero.  Fue la mayordoma perpetua de esa iglesia y de la Catedral de Asunción.

Nadie dudaría de ella en su papel de enlace entre los patriotas que protagonizaron la Independencia.

Tenía su casa en la esquina de la actual Benjamín Constant y 14 de Mayo.  Una placa señaliza el sitio.

Era vecina de los hermanos Pedro y Sebastián Martínez Sáenz, en ese entonces, propietarios de la denominada Casa de la Independencia, de Presidente Franco y 14 de Mayo. 

En los sucesos de la noche del 14 de mayo, tuvo activa participación. Fue la encargada de transmitir los avisos en los cuarteles.  Nadie dudaría de ella.  Estaba en directa comunicación con su sobrino, Vicente Ignacio Iturbe, quien pidió rendición al gobernador Bernardo de Velasco.

La contraseña que debía comunicar Juana María de Lara era: Independencia o muerte.

Además, era la responsable del repique de campanas de las iglesias, invitando al pueblo a presentarse frente a la casa del gobernador Velazco, para lo que hubiere lugar en la decisión de desalojarlo del poder.  

Se cuenta que, cumplida la tarea, también estuvo entre la muchedumbre y trajo una corona de flores a Pedro Juan Caballero, líder del proceso independentista.

La historia dice que esas flores eran rojas, blancas y azules, los colores de la bandera nacional.

Murió el 2 de mayo de 1825, durante el gobierno del doctor Gaspar Rodríguez de Francia.

Es la única mujer declarada Prócer de la Independencia Nacional, por el importante papel que tuvo como espía y encargada de los avisos con santo y seña del momento definitorio de la conspiración. 

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