La calle Olegario Víctor Andrade recuerda a un defensor de la causa paraguaya quien sufrió cárcel por sus artículos contra la política mitrista
Prosiguiendo con la serie de entregas sobre los nombres de las calles de Asunción y la historia que encierra cada una de esas denominaciones, elaborada por la señora Evanhy de Gallegos, se brindarán datos sobre la vida de Olegario Víctor Andrade, quien fue un defensor de la causa paraguaya, y que justamente sufrió cárcel por sus artículos contra la política mitrista, por lo que con una arteria capitalina se le rinde homenaje.

Por la Ordenanza Nº 649 de 1942, la calle Olegario Víctor Andrade es la segunda paralela al norte de la avenida Mariscal López, en el barrio Herrera. Arranca en la calle Eliseo Reclus al noroeste contiguo a la corriente del arroyo Mburicaó y se extiende hacia el sureste hasta la avenida Madame Lynch. Paralela a las calles Guido Spano al suroeste y al noreste a Del Maestro, en el barrio Villa Morra.
Datos sobre su vida
Olegario Víctor Andrade fue un poeta y periodista argentino, defensor de la causa paraguaya.
Nació el 6 de marzo de 1839 en Brasil, Alegrete, Río Grande del Sur. Hijo de Mariano Andrade, santafesino, juez de paz, y Marta Burgos, entrerriana, quienes, perseguidos por el gobernante Juan Manuel de Rosas, fueron al exilio a causa de diferencias políticas.

Era el mayor de tres hermanos.
Cuando retornaron a la Argentina se afincaron en Gualeguaychú. Quedó huérfano de padre y madre muy joven, haciéndose cargo de sus hermanos menores Wencelao y Úrsula.
Estudió en el colegio Concepción del Uruguay de Entre Ríos.
Tenía apenas nueve años de edad cuando en la escuela llamó la atención del delegado de Urquiza, el coronel Rosendo María Fraga, por su habilidad para la poesía y la literatura, y lo recomendó al gobernador Justo José de Urquiza, quien desde entonces solventó su educación.
Al terminar los estudios en el Colegio Concepción del Uruguay, se casó con la uruguaya María Eloísa González Quiñónez, con quien tuvo cinco hijos: Agustina, quién fue considerada “la poetisa del siglo”, y Mariano, Eloísa. Olegario y Lelia.
Urquiza le ofreció viajar a Europa para completar su formación, junto a Juan Bautista Alberdi, que entonces era ministro de la Confederación Argentina, pero rechazó el ofrecimiento.
Se dedicó al periodismo en Entre Ríos y, a los 21 años, fue nombrado secretario personal del presidente de la Nación Santiago Derqui.

En política apoyó al gobierno federal en artículos publicados en “El Pueblo Entrerriano” de Gualeguaychú.
En 1864 fundo su propio medio: “El Porvenir” de la ciudad de Paraná. Criticaba la política porteña y la Guerra contra el Paraguay.
Escribió, entre otros artículos: “No hay Gloria en la sangre de hermanos. La victoria sobre el Paraguay será siempre derrota de la conciencia americana”.
Por sus artículos contra Mitre le clausuraron su diario y estuvo en la cárcel. Resolvió entonces mudarse a Buenos Aires y publicó en “El Pueblo Argentino” y otros medios.
Colaboró con Carlos Guido Spano y Agustín de Vedia en artículos contra la Guerra al Paraguay.

En un artículo de 1868, decía: “El Paraguay aislado, desangrado por anchas y mortales heridas, dirige a todas partes la mirada suplicante y en todas partes encuentra pueblos cobardes y gobiernos traidores arropados, que discuten entre dientes el manto de su egoísmo y las cláusulas de sus gobiernos inmortales”.
En 1866 publicó un folleto titulado: “Las dos políticas”, donde explicaba la divergencia entre los intereses porteños y los del interior del país.
Enseñó historia clásica en el Colegio Nacional de Buenos Aires.
En 1878 fue electo diputado por Entre Ríos y reelecto tres años más tarde.
Fue un gran poeta. Imposible olvidar su poema: “Consejo Maternal”:
“Ven para acá, me dijo dulcemente mi madre cierto día.
Aún me parece que escucho en el ambiente
De su voz, la celeste melodía”.
Falleció el 30 de octubre de 1882 a los 43 años, en Buenos Aires.
