Avanzan las obras de desagüe pluvial en la cuenca del arroyo Lambaré para beneficio de miles de familias capitalinas

El Gobierno de la Ciudad de Asunción continúa ejecutando importantes obras de infraestructura, destinadas a mejorar el sistema de desagüe pluvial en distintos sectores de la capital, respondiendo a una necesidad histórica de miles de familias afectadas por inundaciones recurrentes durante los días de lluvia intensa.

En ese contexto, prosiguen las obras en las zonas del Mercado de Abasto y del barrio San Pablo, correspondientes a las cuencas de los arroyos Itay y Lambaré, respectivamente.

División de los trabajos en dos lotes

El proyecto integral de desagüe pluvial fue estructurado en dos grandes lotes:

Lote Nº 1 – Cuenca del Arroyo Itay, en la zona del Mercado de Abasto.

Esta intervención está a cargo del Consorcio Pluvial Abasto, integrado por las empresas COVIPA S. A. y Chaves Construcciones S.A.I., con una inversión de 71.393.978.785 guaraníes.

Lote Nº 2 – Cuenca del Arroyo Lambaré (barrio San Pablo)

Este lote se encuentra a cargo del Consorcio CCC – Tecsul, conformado por la Compañía de Construcciones Civiles S. A. y Tecnología del Sur S.A.E., con una inversión de 64.777.837.460 guaraníes.  Las obras incluyen la construcción de 3.922 metros de alcantarillas celulares y 30.456 metros cuadrados de pavimento de hormigón hidráulico.

La inversión total prevista para ambas cuencas asciende a 136.171.816.245 guaraníes y beneficiará directamente a más de 22.000 vecinos de distintos barrios capitalinos históricamente castigados por los raudales.

Avances en el Lote 2

En ese contexto, prosiguen los trabajos en el marco de este lote de la gran obra de desagüe pluvial, que abarca, específicamente, la cuenca del arroyo Lambaré, en el barrio San Pablo.

El ingeniero Carlos Gómez, fiscal de obras de la Municipalidad de Asunción para la cuenca del arroyo Lambaré, informó que actualmente los trabajos se concentran en la calle El Morán, donde se realiza la colocación de alcantarillas celulares de 2,5 metros por 2,5 metros.

“Estamos ya a menos de 15 metros de llegar a la calle Guatambú. Mañana probablemente vamos a estar cerrando esa calle para garantizar la seguridad de los transeúntes, automovilistas y de nuestros propios trabajadores, además de permitir que la obra avance con la calidad necesaria”, explicó.

Detalló además que la instalación de estas estructuras requiere un procedimiento sumamente cuidadoso, debido a la presencia de tendidos de fibra óptica, cables de la ANDE y tuberías en servicio que dificultan las maniobras con las excavadoras.

“Hay que cuidar la calidad estructural de la alcantarilla y también la seguridad de nuestros obreros.  Por eso el trabajo se realiza lentamente, pero estamos avanzando”, señaló.

Indicó que la obra ya alcanzó un avance aproximado de entre nueve y diez cuadras intervenidas desde el inicio de los trabajos.

Asimismo, destacó que las alcantarillas fueron diseñadas para soportar importantes volúmenes de agua generados durante lluvias torrenciales, consideradas las principales causantes de los raudales en la ciudad.

“Esta sección está calculada para un período de retorno de 25 años y para absorber gran parte del caudal que generan las lluvias intensas y repentinas.  La intención es que la mayor cantidad de agua ingrese al sistema de alcantarillado y que el excedente que circule por la calzada sea mínimo”, enfatizó.

Mencionó que durante la ejecución surgieron numerosos inconvenientes técnicos y climáticos que obligaron a redoblar esfuerzos para sostener el ritmo de trabajo.

Entre las principales dificultades citó la existencia de tuberías antiguas en funcionamiento, conexiones clandestinas de desagüe cloacal, intensas lluvias y la acumulación de basura en los cauces.

“Las lluvias fuertes nos movieron varias alcantarillas ya colocadas, tuvimos que limpiar, retirar estructuras y volver a instalarlas.  También encontramos conexiones clandestinas y eso retrasa los trabajos porque debemos coordinar con los propietarios para regularizar la situación”, explicó.

Agregó que la disposición irresponsable de residuos en los cauces constituye otro serio problema que afecta el normal desarrollo de las obras.

“Encontramos casos donde vecinos arrojan desperdicios directamente a los cauces, incluso residuos de carpintería y otros materiales.  Eso termina afectando todo el sistema y genera más complicaciones”, lamentó.

Finalmente, aseguró que, pese a todos los contratiempos, el compromiso es continuar avanzando para culminar la obra dentro del plazo previsto, siempre que las condiciones climáticas lo permitan.

Con estas intervenciones, el Gobierno de la Ciudad de Asunción, a cargo del intendente Luis Bello, busca mejorar significativamente la calidad de vida de miles de familias capitalinas, reduciendo el impacto de los raudales y dotando a la ciudad de una infraestructura moderna y preparada para enfrentar fenómenos climáticos cada vez más intensos.

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