Los Karajas del Zoológico de Asunción reciben cuidados especiales durante el invierno y son símbolo de la fauna silvestre paraguaya

Los monos aulladores, conocidos popularmente como karajas, constituyen uno de los principales atractivos del Jardín Botánico y Zoológico de Asunción (JBZA), donde actualmente ocho ejemplares viven bajo cuidados y monitoreo permanentes, en espacios especialmente acondicionados para garantizar su bienestar, principalmente durante las jornadas de intenso frío.

La encargada del Zoológico de Asunción, la doctora Stella Espínola, destacó que estos animales autóctonos del Paraguay cuentan con hábitats preparados para recrear condiciones naturales, incluyendo áreas abiertas con enriquecimiento ambiental, ramas, refugios y sectores cubiertos, donde reciben mantas para protegerse de las bajas temperaturas.

“Ellos son friolentos y les gusta sentirse protegidos, por eso se les colocan mantitas y tienen sus guaridas donde descansan”, explicó.

Destacó que, además de los ejemplares que permanecen en cautiverio, algunos karajas viven en libertad dentro del predio del JBZA, desplazándose entre los árboles y acercándose ocasionalmente a las áreas donde reciben alimento.

Informó que actualmente existen ocho monos aulladores bajo cuidado directo del zoológico, algunos provenientes de rescates o entregas voluntarias de personas que los mantenían como mascotas.

Puntualizó que varias de estas especies llegaron en condiciones delicadas y permanecen en cuarentena y observación veterinaria antes de ser incorporadas a otros grupos.

“No es la idea que se reproduzcan en cautiverio.  Muchos de ellos ya no pueden ser liberados porque fueron domesticados o estuvieron demasiado tiempo en contacto con humanos”, enfatizó.

Sin embargo, relató el caso exitoso de una hembra rescatada por bomberos, luego de sufrir graves quemaduras por contacto con un alambrado eléctrico.

“El animal debió ser sometido a la amputación de uno de sus brazos, pero tras un año de recuperación pudo ser liberado nuevamente en el predio del Jardín Botánico.  Ella formó su propia manada y actualmente ya tiene varias crías viviendo en libertad”, resaltó.

Aprovechó para alertar sobre las amenazas que enfrenta esta especie debido a la pérdida de hábitat, causada por el avance urbano y la deforestación.

Señaló que los karajas muchas veces migran hacia zonas pobladas, donde pueden ser atacados por perros o agredidos por personas.

Aclaró igualmente que los monos aulladores no representan peligro para los seres humanos mientras no sean provocados.

“Como todo animal silvestre, pueden reaccionar si son agredidos, pero normalmente no atacan”, precisó.

Mencionó que los ejemplares del zoológico poseen distintos nombres, muchos de ellos designados por las familias que anteriormente los tenían como mascotas.

Entre ellos figuran Coqui, Bebé, Octavio, Marciana, Kenia y Kimball.  No obstante, el personal del zoológico procura que los animales reduzcan su dependencia hacia los humanos y se adapten a las manadas.

La encargada del zoológico mencionó además que los karajas pueden vivir entre 15 y 20 años en cautiverio, mientras que en libertad su expectativa de vida es menor, debido a la exposición a depredadores, enfermedades y riesgos ambientales.

Especificó que el cuidado de estos animales requiere atención constante.

“Los cuidadores trabajan en turnos permanentes durante las 24 horas y los siete días de la semana, realizando controles sanitarios, seguimiento alimentario y monitoreo veterinario continuo, especialmente porque los monos aulladores son muy sensibles al estrés”, argumentó.

Finalmente, recordó a los visitantes la importancia de no alimentar a los animales con productos inadecuados, ya que frecuentemente algunas personas intentan darles golosinas o alimentos no permitidos.

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