Museo de Historia Natural e Indigenista: un tesoro de ciencia, memoria y cultura en el corazón del Jardín Botánico
La antigua casona que perteneció a Juana Pabla Carrillo, madre del Mariscal Francisco Solano López, guarda valiosas colecciones de animales disecados, testimonios de los pueblos originarios y documentos de extraordinario valor científico.
El nombre correcto es el Museo de Historia Natural e Indigenista, conocido también como Museo de Historia Natural del Jardín Botánico de Asunción.

El edificio funciona en la histórica Casa Baja, una edificación colonial que perteneció a la familia de Juana Pabla Carrillo, esposa del expresidente Carlos Antonio López.
Fue creado oficialmente mediante la Ley Nº 303 el 14 de agosto de 1918, que estableció el Parque y Museo de Historia Natural, impulsado tras la fundación del Jardín Botánico en 1914, por los naturalistas Karl Fiebrig y Anna Gertz.
Actualmente, el jefe del museo es Atilio Viera, conocido periodista y funcionario municipal, quien mencionó que la institución a su cargo abre sus puertas gratuitamente, para hacer conocer a estudiantes, investigadores y visitantes la riqueza natural y cultural del Paraguay.
En medio del verdor, la tranquilidad y el encanto natural del Jardín Botánico de Asunción, una antigua casona invita a realizar un viaje fascinante por la historia, la naturaleza y las raíces culturales del Paraguay.
Sus paredes de adobe, cargadas de recuerdos, custodian un patrimonio que trasciende el paso del tiempo: el Museo de Historia Natural e Indigenista, un espacio donde la ciencia y la memoria se encuentran para contar historias que merecen ser conocidas y preservadas.
Atilio Viera es el encargado de acompañar a los visitantes por este universo de conocimientos, donde cada pieza tiene algo que revelar y cada rincón parece conservar un fragmento de la historia nacional.
El museo alberga una interesante colección de animales disecados de diversas especies, tanto de la fauna paraguaya como de otros lugares del mundo.
Entre sus ejemplares se encuentran animales africanos y norteamericanos, que despiertan la curiosidad de grandes y chicos y ofrecen a estudiantes, investigadores y especialistas, la oportunidad de conocer de cerca especies que, difícilmente, podrían observar en su entorno natural.
Biólogos nacionales y extranjeros también llegan hasta este espacio para estudiar las colecciones, observar características de distintas especies y profundizar sus conocimientos sobre la diversidad de la vida animal.
Las visitas escolares y estudiantiles convierten al museo en un importante escenario de aprendizaje, donde la experiencia directa complementa los conocimientos adquiridos en las aulas.
Una historia que vive entre sus paredes
Pero el valor de esta casa no se limita a sus colecciones científicas. El edificio mismo constituye un testimonio de la historia paraguaya.
Según relata Viera, la casona fue construida alrededor de 1842 por arquitectos italianos y perteneció a Juana Pabla Carrillo, esposa de don Carlos Antonio López, primer presidente constitucional de la República, y madre del Mariscal Francisco Solano López, figura central de la historia nacional.

Sus muros de adobe conservan la memoria de una época en la que el Paraguay comenzaba a consolidar su organización como nación.
Con el paso de los años, el edificio atravesó etapas dolorosas de la historia, particularmente durante y después de la Guerra de la Triple Alianza, cuando, según el relato histórico compartido por el responsable del museo, fue utilizado como prisión para mujeres paraguayas e indígenas.
Así, la antigua residencia guarda no solamente recuerdos de la vida familiar de una de las figuras más emblemáticas del país, sino también huellas de tiempos difíciles, que forman parte de la memoria colectiva paraguaya.
Hoy, sin embargo, sus puertas están abiertas al conocimiento, al encuentro y a la admiración por nuestro patrimonio. Allí donde alguna vez hubo dolor, ahora se reciben niños, jóvenes, científicos y turistas que llegan con preguntas, curiosidad y deseos de descubrir.
El legado científico de Moisés Bertoni

Otro de los tesoros que resguarda el museo está relacionado con la figura del sabio Moisés Bertoni, investigador que dedicó buena parte de su vida al estudio de la naturaleza paraguaya y a la difusión de sus extraordinarias riquezas botánicas.
Viera destaca la importancia de los libros y documentos vinculados a Bertoni que se conservan en el lugar, materiales de gran interés histórico y científico que testimonian el esfuerzo por conocer y valorar las plantas medicinales, ornamentales y otras especies vegetales de nuestro territorio.
Este legado recuerda que la naturaleza paraguaya ha sido, desde hace generaciones, fuente de investigación, conocimiento y admiración.
Preservar estos documentos significa también mantener viva una tradición científica que contribuyó a dar a conocer al mundo la riqueza de nuestra flora.
La memoria viva de los pueblos originarios
El recorrido por el museo también conduce hacia las raíces indígenas de América.
Entre sus piezas más singulares se encuentra una momia de aproximadamente 760 años de antigüedad, perteneciente a un integrante de la etnia calchaquí, procedente de la región fronteriza entre Chile y Argentina, y recibida mediante un intercambio cultural con un museo chileno, de acuerdo con lo explicado por Viera.
La presencia de esta pieza ofrece una oportunidad para reflexionar sobre la antigüedad de las culturas originarias, sus formas de vida y la importancia de conservar testimonios materiales, que permitan conocer mejor la historia de los pueblos que habitaron el continente mucho antes de la llegada de los europeos.
El museo cuenta, además, con objetos vinculados a las distintas etnias indígenas del Paraguay, entre ellos arcos, flechas, hachas y otras herramientas tradicionales.
Cada elemento constituye una ventana hacia los conocimientos, las costumbres y las habilidades de comunidades que forman parte esencial de nuestra identidad cultural.
La conservación de estas piezas permite que las nuevas generaciones se acerquen a esa diversidad y comprendan que la historia paraguaya no puede contarse sin reconocer la presencia y el aporte de sus pueblos originarios.
Un museo para todos, con las puertas abiertas
Uno de los aspectos más valiosos de este espacio es que la entrada al museo es completamente gratuita.
Viera invita a las familias, estudiantes, docentes, investigadores y turistas a conocer sus colecciones y disfrutar de una experiencia cultural diferente en el entorno natural del Jardín Botánico.
El horario de atención es de lunes a domingo, de 7:00 a 16:00 horas. La entrada al museo no tiene costo, a diferencia del acceso al sector del zoológico, donde se encuentran los animales vivos.
Para los escolares, representa una oportunidad de aprender fuera del aula; para los investigadores, un espacio de consulta y observación; para los turistas, una experiencia que permite descubrir aspectos singulares de la historia paraguaya. Y para las familias, es una invitación a compartir un paseo en el que la curiosidad de los niños puede convertirse en una hermosa lección de ciencia, historia y respeto por la naturaleza.
Un patrimonio que merece ser conocido y protegido
El Museo de Historia Natural e Indigenista es mucho más que una colección de objetos antiguos y animales disecados. Es un lugar donde conviven la memoria de una casona histórica, el legado de investigadores, la riqueza de la fauna y la flora y los testimonios de culturas ancestrales.
En sus salas, el pasado no permanece inmóvil: despierta preguntas, provoca asombro y permite comprender mejor quiénes somos y de dónde venimos.



Por eso, visitar el museo es acercarse a una parte entrañable del patrimonio nacional, descubrir tesoros que muchas veces permanecen desconocidos para los propios habitantes de Asunción y reconocer que la cultura también se encuentra en aquellos lugares sencillos, silenciosos y llenos de historias que esperan ser contadas.
En el corazón verde del Jardín Botánico, esta antigua casona sigue cumpliendo una noble misión: conservar la memoria, compartir el conocimiento y despertar en cada visitante el cariño por la historia, la naturaleza y la identidad del Paraguay.







