Una calle de Asunción recuerda a José del Rosario Miranda, quien negoció la sobrevivencia de mujeres y niños en la hecatombe de la Triple Alianza

Prosiguiendo con la serie de entregas sobre los nombres de las calles de Asunción y la historia que encierra cada una de esas denominaciones, elaborada por la señora Evanhy de Gallegos, se brindarán datos sobre José del Rosario Miranda, a quien el Mariscal Francisco Solano López solicitó saber negociar en el Paraguay vencido, la sobrevivencia de las mujeres y niños en la hecatombe producida por la Triple Alianza, por lo que con una arteria capitalina se le rinde homenaje.

Por la Ordenanza Nº 6117 de 1967, se llama José del Rosario Miranda la calle al oeste de la avenida Santísimo Sacramento y perpendicular a la Vía Férrea, desde la calle Capitán José Domingo Lombardo hasta la calle Pastor Ibáñez al norte, donde esta última empalma con la avenida Artigas en el barrio Virgen del Rosario.

Datos sobre su vida

José del Rosario Miranda nació en Barrero Grande en 1832, hijo de José del Rosario Miranda y Encarnación Roa.

En la actualidad, su lugar de nacimiento ha quedado en el municipio de Caraguatay.  Su casa, hasta ahora en pie, está situada en la esquina de la iglesia, propiedad de María Selva Miranda, su descendiente.

Era soldado durante la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay, con el grado de Mayor de Infantería.

Fue designado jefe político de su pueblo, por el gobierno provisorio de Cirilo Antonio Rivarola, durante la ocupación de Asunción en 1869.

Se cumplió el vaticinio y recomendación que le hizo el Mariscal Francisco Solano López, quien en Caraguatay, en el mes de setiembre de 1869, antes de cruzar por Gasory con destino a San Estanislao (luego de haberse incendiado la flota paraguaya en Vapor Cue), le recomendó no seguirle y quedarse a cumplir la misión de buscar el bienestar de la gente, aún en el Paraguay ocupado. 

En el mes de agosto de 1870, representó a su pueblo durante la Convención Nacional Constituyente y, en noviembre de ese año, fue electo presidente de la Asamblea Nacional de la Constitución del 70.

Al instalarse las primeras autoridades políticas de la Triple Alianza, el 28 de noviembre de 1870 fue designado presidente del Superior Tribunal de Justicia, cargo que ocupó hasta 1872.

En febrero de 1873, el presidente Salvador Jovellanos lo nombró Ministro de Guerra y Marina e interinamente de Relaciones Exteriores.

Luego fue plenipotenciario especial para ajustar, con el general Bartolomé Mitre, el tratado definitivo de Paz, Amistad, Comercio, Navegación y Límites con la República Argentina.

En julio de ese año se le confió el Ministerio de Justicia, Culto e Instrucción Pública.

A consecuencia de la Revolución de 1874, presentó renuncia y, al año siguiente, fue electo diputado y presidente de dicha Cámara.

En 1877 fue nombrado enviado extraordinario ante la Santa Sede para solucionar el entredicho del Paraguay con la Iglesia.  Le acompañó el sacerdote Fidel Maíz.

Al regresar se le confió nuevamente la presidencia del Tribunal Superior de Justicia.

Cuando el Club del Pueblo, fundado en 1885, propició la candidatura del general Patricio Escobar, fue elegido para vicepresidente de la República, cargo que ejerció hasta 1890.

Ocupó una banca en el senado y en 1896 se retiró de la vida pública, falleciendo el 26 de mayo de 1903, a la edad de 71 años.

En su casa de Caraguatay, donde pernoctó el Mariscal Francisco Solano López con Elisa Lynch y sus hijos, la noche antes de proseguir la marcha hacia Santaní, emociona observar las argollas de hierro.  De allí habrán colgado las hamaqueras cedidas a la familia presidencial, en la habitación de anchas paredes, donde tuvo que haber descansado el Mariscal y donde se desarrolló la conversación que produjo que José del Rosario Miranda no lo siguiera en la marcha a Cerro Corá, y se quedara a negociar y proteger a los sobrevivientes de la hecatombe, fundamentalmente mujeres y niños de Caraguatay.

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