Nuestra Señora de la Asunción se alza en la Bahía como símbolo de fe, historia e identidad
En un emotivo y solemne acto celebrado frente al Palacio de López, fue bendecida la imagen de Nuestra Señora de la Asunción, Patrona del Paraguay y de las Fuerzas Armadas de la Nación y Mariscala del Ejército, que desde ahora se incorpora al paisaje de la Bahía de Asunción como un símbolo permanente de fe, esperanza e identidad nacional.
La ceremonia contó con la presencia del presidente de la República, Santiago Peña Palacios, acompañado de la primera dama, Leticia Ocampos; el cardenal Adalberto Martínez Flores, arzobispo de Asunción; el Nuncio Apostólico de Su Santidad, monseñor Vincenzo Turturro; el intendente de Asunción, Luis Bello, autoridades nacionales y municipales e invitados especiales.

Una imagen que representa la historia y la identidad de Asunción
Durante su intervención, el intendente Luis Bello puso especial énfasis en el profundo significado que tiene la imagen para la ciudad y para todos los paraguayos.
“Hoy venimos a encontrarnos con parte de nuestra historia, con parte de nuestra fe, con parte de nuestra identidad y con ella, que desde hace siglos ha acompañado el destino de nuestra ciudad, Nuestra Señora de la Asunción”, expresó.
El jefe comunal recordó que Asunción lleva su nombre desde aquel 15 de agosto de 1537, cuando la ciudad nació bajo la advocación de la Virgen, y señaló que su historia está marcada por el sacrificio, las luchas y la esperanza de hombres y mujeres que contribuyeron a construir el Paraguay.
“Hoy no estamos simplemente inaugurando un monumento, hoy estamos dejando un símbolo de nuestra fe, de nuestra historia y de nuestra identidad”, afirmó Bello.
El intendente destacó además el valor de que la imagen pueda convertirse en un punto de encuentro espiritual para quienes viven y visitan la capital.
“Queremos que quien pase frente a ella pueda detenerse, contemplarla y elevar una oración. Queremos que nuestros niños puedan preguntarnos quién es ella que está allí en lo alto, y que nosotros podamos contarles nuestra historia”, manifestó.
Bello sostuvo que la imagen representa a la Virgen que dio nombre a la ciudad y que ha acompañado durante siglos la fe del pueblo paraguayo. En ese sentido, señaló que el monumento mira hacia el futuro, pero mantiene “el corazón arraigado” en la historia.

Finalmente, el intendente puso bajo la protección de Nuestra Señora de la Asunción a la ciudad, sus familias, niños, trabajadores y vecinos, así como a quienes tienen la responsabilidad de servir a Asunción.
“Que nos dé sabiduría, fortaleza y humildad para estar a la altura de Asunción”, expresó.
Concluyó su mensaje destacando que la imagen debe permanecer para las próximas generaciones como un símbolo de fe, historia y, sobre todo, esperanza.
“Que su imagen, levantada aquí, en una ciudad que lleva su nombre, sea un faro de fe y de esperanza, y que ilumine a todo el Paraguay y nos recuerde quiénes somos, de dónde venimos y la fe que nos une”, expresó Bello, antes de cerrar con un fervoroso: “¡Que viva Nuestra Señora de la Asunción! ¡Que viva el Paraguay!”.

La bendición del cardenal Adalberto Martínez
La solemne bendición estuvo a cargo del cardenal Adalberto Martínez Flores, arzobispo de Asunción, quien destacó el profundo significado religioso de la imagen de la Virgen.
Explicó que la imagen constituye un signo de la profunda relación de la Virgen María con Cristo y con la Iglesia, recordando que Santa María es madre de Cristo y, al mismo tiempo, una figura

La Virgen y los grandes momentos de la historia nacional
Por su parte, el presidente Santiago Peña destacó el significado histórico y espiritual de la imagen, que desde ahora se erige frente al Palacio de López y sobre la Bahía de Asunción.
Peña señaló que la Virgen estuvo presente desde el nacimiento de la nacionalidad paraguaya, el 15 de agosto de 1537, cuando la expedición de Juan de Salazar y Espinoza llegó a esta bahía y se estableció el vínculo que dio origen a la ciudad de Asunción.
El Presidente mencionó además distintos episodios históricos en los que la advocación de Nuestra Señora de la Asunción estuvo vinculada al devenir nacional, incluyendo la tradición relacionada con los colores de la bandera paraguaya, los acontecimientos de la Guerra de la Triple Alianza y la construcción del Oratorio de Nuestra Señora de la Asunción.
Asimismo, recordó que durante la Guerra del Chaco muchos compatriotas acudían al oratorio para encomendar sus vidas a la Virgen antes de partir desde el puerto capitalino rumbo al frente de batalla.
“Nuestra Señora de la Asunción, Patrona de la República y de las Fuerzas Armadas y Mariscala del Ejército, sigue hoy caminando junto a nosotros en nuestra travesía como nación”, expresó Peña.
El mandatario calificó como un privilegio poder participar de la bendición durante su mandato presidencial y destacó que la presencia de la imagen quedará incorporada a la historia del Palacio de López y de quienes ocupen en el futuro la sede del Gobierno.
“Que viva Nuestra Señora de la Asunción y que viva el Paraguay”, concluyó.

La nueva imagen de Nuestra Señora de la Asunción queda así como un nuevo símbolo en el paisaje de la capital paraguaya: una representación que une fe, historia, identidad y esperanza, mirando desde la Bahía de Asunción hacia una ciudad y un país que llevan su nombre y su tradición profundamente arraigados en la advocación mariana.
