Más allá del diagnóstico: Cómo ASU-TEA transformó la vida de Aarón y su familia
Lorena Segovia es mamá de Aarón, un niño de cinco años, quien fue diagnosticado con la condición del espectro autista (TEA), por lo que su condición no verbal, representaba para la familia un reto de amor, acompañamiento y paciencia.
La angustia de no poder establecer una comunicación fluida con Aarón y los desafíos propios de interacción social de niños con esta condición, la llevó a buscar el apoyo necesario para cambiar el futuro de su hijo y el de toda su familia.

“Uno sólo quiere saber qué siente su hijo, qué necesita, si está feliz”, comentó la madre durante la charla que organizó el Centro de Atención Integral ASU-TEA junto al Policlínico Municipal en conmemoración del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, que se recuerda cada 2 de abril.
Lorena recuerda que hace un año se inició un gran cambio en la vida de su hijo cuando llegó al Centro ASU-TEA y cuenta con alegría, que su hijo «se despertó”, es decir, puede hablar, expresar sus emociones, mejorando su interacción y hoy es un niño “sonriente y feliz”.
El cambio no fue de la noche a la mañana, fue trabajo, paciencia, comprensión, acompañamiento y mucho amor. Gracias al equipo de profesionales del Centro, Aarón pasó de no hablar, a ser un niño verbal, logrando mejorar su comunicación e interacción. Hoy está escolarizado, juega y se integra con su entorno y sus compañeros de escuela.
“La experiencia que yo tuve en ASU-TEA fue buenísima, yo puedo confirmar que mi hijo el último año se despertó, porque no tengo una palabra correcta para dimensionar de ser un niño no verbal a ser un niño verbal y que está ahora escolarizado, está incluido en la sociedad de cierta manera, y está siendo comprendido. A veces le verán corriendo y gritando, es un niño feliz, grita de felicidad, no está molesto con nadie, solo quiere expresar sus emociones” señaló con emoción la madre de Aarón.
Agregó que las familias azules o con hijos con el diagnóstico del espectro autista, “no quieren molestar a nadie, solo quieren que sus hijos sean bien recibidos en la sociedad”.
La historia de Aarón es de esperanza y demuestra que, con los recursos profesionales adecuados, compresión, empatía y atención, la vida de un niño/niña con TEA y de toda su familia puede cambiar.

“Todos somos parte para que la inclusión vaya avanzando”
La doctora Lourdes Ponce, psiquiatra y encargada del Centro ASU-TEA, destacó que “todos somos parte para que la inclusión vaya avanzando, hay que hablar de lo bueno, que hay avances, y esa es la experiencia de Lorena y su hijo Aarón, en nuestro Centro”, señaló.
Puntualizó que la atención es gratuita a los niños que ingresan dentro del circuito, a diferencia del sector privado que tiene un costo. Explicó que en el Centro ASU-TEA no solo se evalúa a los chicos; se los acompaña en un proceso terapéutico que termina cuando se ven avances reales, como los de Aarón. “Es un lugar donde se entiende que cada niño tiene su ritmo”, dijo.
Finalmente destacó la importancia de consolidar espacios públicos especializados que permitan brindar atención integral, oportuna y humanizada a niños y niñas dentro del espectro autista, acompañando también a las familias durante todo el proceso terapéutico.

Atención integral e interdisciplinaria
El Centro Integral ASU-TEA, dependiente del Policlínico Municipal de la Municipalidad de Asunción, desarrolla un modelo de atención integral e interdisciplinaria dirigido a niños y niñas con sospecha o diagnóstico dentro del Trastorno del Espectro Autista (TEA).
El Centro no funciona como un consultorio convencional de atención espontánea diaria, sino mediante un circuito integral de evaluación y tratamiento, organizado por etapas y acompañado por un equipo multidisciplinario especializado.

Actualmente, el servicio recibe a pacientes provenientes de distintos puntos del país, desde los 18 meses, hasta los 9 años, 11 meses y 31 días de edad. Debido a la alta demanda, el Centro cuenta con lista de espera activa.

