Una calle de Asunción recuerda al Alférez Silva quien se ofreció a morir junto al Mariscal López en Cerro Corá, pero éste le ordenó dejarlo solo

Prosiguiendo con la serie de entregas sobre los nombres de las calles de Asunción y la historia que encierra cada una de esas denominaciones, elaborada por la señora Evanhy de Gallegos, se brindarán datos sobre la vida del Alférez Victoriano Silva, quien se ofreció a morir junto al Mariscal Francisco Solano López en Cerro Corá, pero él le ordenó dejarlo solo, a quien con una arteria capitalina se le rinde homenaje.

Por la Ordenanza Nº 649 de 1942, se llama Alférez Victoriano Silva la calle que nace en Ñuflo de Chávez, frente al predio de la Usina de la ANDE, al oeste. Y se extiende hacia la calle Don Bosco al este. Es paralela a las calles Teniente Celestino Prieto al norte y al sur con la calle Coronel Ángel Moreno, en el barrio San Antonio. 

Hay muy pocos datos sobre el Alférez Victoriano Silva.  Se sabe que nació en Carapeguá y que hizo toda la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay, desde Paso de Patria hasta Cerro Corá.

En mayo de 1866 ascendió a cabo y a alférez, después de la batalla de Curupayty.

A los alféreces les está reservada la misión honorífica de llevar las banderas o estandartes durante las batallas.

Su nombre es confundido con el otro alférez heroico de la Guerra del 70, el trompa alférez Cándido Silva.

Victoriano quedó en la historia por su acto de grandeza al decidir morir con el Mariscal en el Aquidabán Nigüi. 

Era el último hombre que quedó en la comitiva del ministro de Guerra y Marina Luis Caminos, resguardando al Mariscal, muerto de un balazo en la carrera hasta el arroyo.

Victoriano Silva le siguió en su tarea de protección al Mariscal López.

Al llegar al presidente López, ya postrado en el agua, sin poder subir a la orilla, Silva le pidió al Mariscal acompañarle en el momento final de su defensa. Se negó el Mariscal y solicitándole se retire, le arrojó su látigo.

Esto sucedió en el momento en que llegó el general Cámara, ordenándole rendición, minutos antes ser asesinado el Mariscal.

Se conoce de este último tramo de la guerra, porque el Ministro de Guerra y Marina, el coronel Luis Caminos, dejó los datos anotados en una libreta, los cuales fueron rescatados por el coronel Panchito López, que hizo la lista para su padre para la entrega de la Medalla del Amambay.  Ahí aparece el alférez Victoriano Silva el 20 de febrero de 1870, entre los 416 hombres (único vivo) a las órdenes del coronel Luis Caminos, muerto en Cerro Corá. 

Se sabe que en la postguerra tuvo un hijo: Augusto Silva, quién según la historia era “todavía descripto en la década de 1970 con 90 años”, lo que indica que nació años después de la guerra.

Su hijo Augusto Silva fue comisario en San Lorenzo.

Entre su descendencia se sabe también de un nieto llamado Graciano y de su residencia en Coronel Oviedo, con dos hijos: Ricardo y Silvino.

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