Una calle de Asunción recuerda a Julio Correa, el poeta popular del Paraguay

Como continuación de la serie de entregas sobre los nombres de las calles de Asunción y la historia que encierra cada una de esas denominaciones, elaborada por la señora Evanhy de Gallegos, se brindarán datos sobre la vida de Julio Correa, el poeta popular del Paraguay, por lo que con una calle capitalina se le rinde homenaje.

Por la Ordenanza Nº 6117 del año 1967, la calle Julio Correa es la continuación de la avenida San Martín, desde la avenida Dr. Felipe Molas López hasta la avenida Primer Presidente, al norte.  Es paralela a la calle Ing. Nicolás Krivoschein al oeste y en su recorrido cruza la avenida Santísima Trinidad, en los barrios Mburucuyá y Madame Lynch. 

Datos sobre su vida

Julio Correa nació en Asunción, el 30 de agosto del año 1890.  De familia de buen pasar económico, Julio era el hijo menor de Eleuterio Correa, funcionario civil del Ejército Brasileño y oficial honorario del Ejército Oriental del Uruguay, quién decidió radicarse en Asunción al término de la Guerra del 70, convirtiéndose en un acaudalado empresario.

En Asunción, durante la ocupación brasileña, se había enamorado de Amalia, hija del ingeniero polaco Leopoldo Myzkowsky, muerto en Curupayty).  Se casaron y fueron padres de seis hijos.

Pero fue Julio, el menor, el que se consustanció con nuestra historia y nuestra gente, en el país devastado por la guerra.  

Esta familia pasó de la opulencia a la pobreza y, al fallecer el padre y perderse la fortuna familiar, Julio debió abandonar sus estudios para ganarse la vida.

Toda su familia decidió migrar menos él, debiendo mudarse a la casona de Luque para sobrevivir. 

En ese ambiente de orfandad, comenzó a escribir sus primeros poemas y obras teatrales.

El 7 de julio de 1920, se casó con la luqueña Georgina Martínez, a quien en un verso le dijo:

“Loca chiquilla, me tienes loco

Con tus ojos azules risueños;

me hiciste tuyo poquito a poco,

Y hoy eres reina de mis ensueños”.

Georgina fue su gran apoyo en los años del “novecentismo cultural” del que fue parte.

Julio Correa se convirtió en el poeta del pueblo, consustanciado con sus necesidades extremas.

Fue el autor y hasta el actor teatral más aplaudido, el escritor más popular de obras que estrenaron el idioma guaraní en los escenarios.

Le tocó vivir momentos históricos nacionales que marcaron sus inspiradas obras.  Uno de estos: la matanza de jóvenes del 23 de octubre de 1931. Y escribió:

…“Bandera del 23

Santificada de balas

Y manotones de esbirros,

Toda tan llena de patria

Toda tan llena de gloria”…

Durante la Guerra del Chaco, estrenó, en 1933, su primera obra “Sandía Yvyguy”.  El Teatro Municipal de la ciudad de Asunción tuvo el honor de brindarle escenario.

Siguieron: “Tereho jey frentepe, Guerra aja, Peicha guarante” y, en 1935, “Karu Poka”.

En agosto de 1937, cuando se produjo el levantamiento militar que derrocó al coronel Rafael Franco, escribió:

“Sangre, más sangre, más sangre,

Lágrimas, lágrimas, lágrimas

Con lágrimas y con sangre

Las libertades se plasman

Y tienen color de sangre

Las banderas libertarias”.

En 1938, en “Versos al traidor”, Julio Correa estuvo en contra de la pérdida de territorio en la guerra ganada por las armas.

“Agente vil

Y repelente caco

De la Standard oil,

Por los cuarenta mil

muertos del Chaco.

Y también por los hitos

Que clavaste hacia atrás”…

En 1945, al presentar “Arévalo”, dos de los artistas no se presentaron y debió aclarar al público la imposibilidad de seguir con la obra, por haber sido apresados Teodoro S. Mongelós y Espartaco Martínez, “por obra y gracia del sargento que es nuestro gobernante”.

En la Revolución del 47, su casa fue saqueada y padeció la cárcel.

Sus últimas comedias fueron: “Karai Eulogio” y “Honorio Causa” en 1944.  “Sombrero Ka’a” fue escrita en 1951.

Julio Correa falleció en Luque, el 14 de julio de 1953.

Sus poesías se recopilaron en el libro “Cuerpo y Alma”.

Otras noticias