La calle Cala’a recuerda al héroe que, a pesar de ser degradado, superó con heroísmo la circunstancia que le tocó enfrentar en la batalla de Curuzú
Como continuación de la serie de entregas sobre los nombres de las calles de Asunción y la historia que encierra cada una de esas denominaciones, elaborada por la señora Evanhy de Gallegos, se brindarán datos sobre la vida del coronel Manuel Antonio Giménez, conocido como Cala’a, héroe que, a pesar de ser degradado, superó con heroísmo la circunstancia que le tocó enfrentar en la batalla de Curuzú, en la Guerra de la Tiple Alianza contra el Paraguay.

Por Ordenanza Nº 649 de 1942 se llama “Cala’a” la quinta calle paralela al sur de la avenida Carlos Antonio López, ex calle 9. Nace en el costado sur del Club Deportivo Sajonia y se extiende al este hasta la avenida Doctor Juan León Mallorquín y la calle Antonio Ruiz de Arellano. Es paralela al sur a la calle Coronel Dionisio Lirio y al norte a la calle Mayor José Orihuela, en los barrios Sajonia y Carlos Antonio López.
Datos sobre su vida
El coronel Manuel Antonio Giménez, alias Cala’a, fue un héroe de la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay, nacido en Yuty en el año 1827.
Ingresó al ejército en 1845. En 1851 sirvió a las órdenes del brigadier Francisco Solano López en la guarnición de Pilar.
En 1861, Cala’a fue destinado al Piquete de Dragones de la Escolta Presidencial.
Esta unidad se convirtió en Regimiento Escolta en 1863 e, iniciada la guerra, fue enviado al sur.
Cala’a era conocido por su extraordinario valor en las batallas. En Sauce, fue uno de los héroes ya que, aún herido, siguió combatiendo.

El Mariscal López había mandado cavar una trinchera en Curuzú, que debía servir de protección a Curupayty.
El 1 de septiembre de 1866, la escuadra brasileña inició un feroz bombardeo enfilando a Curupayty.
Al pasar frente a Curuzú, el acorazado Río de Janeiro fue atravesado por un certero torpedo, hundiéndose.
El día 3 de septiembre de 1866, el general Porto Alegre atacó las posiciones paraguayas.
El batallón 10 de 2.500 hombres, comandado por Cala’a, fue sorprendido y muchos abandonaron la batalla.
El hecho fue severamente castigado por el Mariscal Francisco Solano López, que mando fusilar a cada número diez del listado de los que quedaron con vida. Cala’a fue degradado a sargento.
Los brasileños lograron entrar hasta las trincheras y hay una crónica que señala la ferocidad del combate cuerpo a cuerpo: “Un brasileño y un paraguayo, arrojados el uno sobre el otro, se ensartaron las bayonetas y quedaron unidos por el filo de las armas”.
El 3 de noviembre de 1867, en el asalto e incendio del campamento aliado de Tuyutí, fue herido nuevamente y no permitió que lo evacuaran.
Fue condecorado con la Orden Nacional al Mérito.
Como consecuencia de sus heridas, falleció meses después, en enero de 1868, en el Hospital de Paso Pucú.
Para entonces ya había recuperado su grado de teniente coronel.
