Guillermo Saraví, poeta argentino que dijo que la sangre de Cerro Corá “jamás se seca”, es recordado con una calle capitalina
Prosiguiendo con la serie de entregas sobre los nombres de las calles de Asunción y la historia que encierra cada una de esas denominaciones, elaborada por la señora Evanhy de Gallegos, se brindarán datos sobre la vida del poeta argentino Guillermo Saraví, quien en un poema dedicado a la Guerra del 70, dijo que la sangre de Cerro Corá “jamás se seca”, por lo que con una arteria capitalina se le rinde homenaje.

Por la Ordenanza Nº 649 de 1942, la calle Guillermo Saraví se extiende al sur de la avenida Mariscal Francisco Solano López hasta la calle poeta Carlos Miguel Giménez. La continuación de la misma, desde el eje de la nomenclatura, se denomina Mayor Infante Rivarola en el barrio Villa Morra. Es paralela a las calles Douglas Mc Arthur al oeste y a Legión Civil Extranjera al este, en el barrio Recoleta.
Datos sobre su vida
El poeta Guillermo Saraví López Souza nació el 11 de agosto de 1899 en Paraná, Argentina. Hijo del doctor Alberto Saraví Horne y de Dominga López.
Huérfano de madre en 1901, teniendo dos años de edad, su familia se trasladó a Navarro, Provincia de Buenos Aires.
El doctor Saraví se volvió a casar con Doña Rosa Cró en 1905 y los Saraví regresaron a Paraná.
Se educó en la Escuela Normal de Paraná y continuó sus estudios de Filosofía y Letras.
Las redacciones de los diarios lo vieron pasar como periodista y resaltó como poeta y archivista.
Se casó con María Palacios, con quien tuvo cuatro hijos. Su hija, Cristina Saraví, fue también una gran poetisa.
En el año 1921 ganó los juegos florales de Paraná, con un gran poema: “Salmo del Hambre”.
En sus textos son enaltecidas las figuras heroicas, fundamentalmente de los Federales, en lucha contra los Unitarios.
En 1932 fue nombrado director del archivo general de Entre Ríos. El investigar en los archivos la rica historia Federal y el relacionamiento y la afinidad de los caudillos con el Mariscal Francisco Solano López, le hizo bucear en nuestra historia común.
El trabajo de organización de ese archivo le dio prestigio y reconocimiento, por ser uno de los mejores del país.
Es autor de la poesía “La Última Revista”, en la cual ensalza el valor del soldado paraguayo.
La composición está inspirada en la prosa de Goicoechea Menéndez.
Enalteció en sus versos a los héroes del 70.

Algunas de sus estrofas dicen:
“En la calma solemne de la noche
El férreo Mariscal por vez postrera
Su ejército revista. Sobre el negro
manchón de las vecinas arboledas
se distinguen los cuerpos alineados”
Cerro Corá, Cerro Corá. Tú eres
del Paraguay, pero también de América
ara del holocausto mitológico.
En ti ha quedado la indeleble huella
de un horrendo dolor que no se olvida
y de una sangre que jamás se seca”.
Sus otras obras notables son: “Hierro, seda y cristal”, “Numen Montaraz”, “Selva Sonora”, “El escudo de Entre Ríos”.
Era llamado el poeta de las epopeyas entrerrianas.

Falleció el 31 de diciembre de 1965, a los 66 años.
