Asunción recuerda a Gregorio Benítez, diplomático en Europa en los años de la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay

Prosiguiendo con la serie de entregas sobre los nombres de las calles de Asunción y la historia que encierra cada una de esas denominaciones, elaborada por la señora Evanhy de Gallegos, se brindarán datos sobre Gregorio Benítez, político, periodista, senador de la nación, canciller y representante diplomático en Europa, durante los años de la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay, por lo que con una arteria capitalina se le rinde homenaje.

Por la Ordenanza Nº 649 de 1942, se llama Gregorio Benítez la calle conocida como 22º Proyectada.  La misma nace al este en la calle Independencia Nacional y se prolonga hasta la ex cantera de Tacumbú, al oeste de la calle Ayolas.  Es paralela a la calle Juan de Dios Pesa al sur y a la avenida José Falcón al norte.  La continuación de esta arteria, desde el eje de la nomenclatura, lleva el nombre De Las Cordilleras.  Cruza los barrios Roberto L. Petit y Tacumbú.

Fueron padres de Gregorio: Wenceslao Benítez y María Magdalena Inchausti Aguinagalde.

Nació en Villarrica el 25 de mayo de 1834.  Era el segundo hijo entre 12 hermanos.

Realizó sus estudios en Villarrica.  A los 17 años se incorporó al ejército.  Estuvo en Paso de Patria bajo el comando del general Francisco Solano López y participó en las obras de construcción de las defensas de Humaitá.

Lo suyo no eran las armas, por más que llegó al grado de capitán.  Se desempeñó como secretario del general Solano López.

En 1856 fue designado escribiente del Ministerio de Guerra y Marina.  Acompañó como secretario de Solano cuando éste actuó como mediador en el conflicto en el Pacto de San José de Flores en 1859.

Después fue designado en Londres como secretario del abogado Carlos Calvo, encargado de negocios de Paraguay en Francia y Gran Bretaña.

Gregorio Benítez salió del Paraguay en 1860 y retornó 11 años después, en la post guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay.

Hay crónicas que cuentan que enseñó al Rey Guillermo de Prusia a preparar mate, cuando Solano López le envió a venderles yerba en busca de la introducción del valioso producto.

En 1867 sustituyó a su jefe, Cándido Bareiro, al frente de la legación. López ordenó a Bareiro regresar al Paraguay dejando el cargo diplomático a Gregorio Benítez.  Bareiro esperó el fin de la guerra en Buenos Aires.

En 1869 Benítez viajó a los Estados Unidos, buscando mediar en la guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay ante el presidente Ulises S. Grant, lo que no pudo concretarse.  Lo mismo hizo ante Napoleón III en Francia, pero ya era tarde para evitar el desenlace ocurrido en Cerro Corá.

En la postguerra desempeñó importantes cargos.  El presidente Salvador Jovellanos, en 1872, lo designó canciller y le envió a Inglaterra a controlar el empréstito de 2.000.000 de libras esterlinas contratados en Londres. 

Esos bienes fueron dilapidados y Gregorio Benítez fue acusado de estar comprometido en la desaparición de dichos fondos.  Tuvo que demostrar su inocencia, pese a prisión, tortura y confinamiento en Villarrica, ordenado por el presidente Juan Bautista Gill.  Se tuvo que exiliar por doce años.

En 1887 regresó al país, siendo presidente el general Patricio Escobar.

En 1894, nuevamente como canciller, firmó el 23 de noviembre el tratado no ratificado con el ministro plenipotenciario boliviano Telmo Ichazo, sobre la cuestión limítrofe.

Fue director de Correos y Telégrafos.  Trabajó en periodismo, dirigiendo el diario Patria.  Dejó varias obras como: “Guerra del Paraguay, Las primeras batallas contra la Triple Alianza”.  Además: “Manifiesto al pueblo paraguayo y mis amigos”, relativo al empréstito de Londres.

Contrajo matrimonio con Susana Aramburu Trigo.  Sus hijos fueron: José Wenceslao, Magdalena, Gregorio, Susana Pía y Américo.

Falleció el 30 de diciembre de 1909, a los 75 años.

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