Una calle de Asunción recuerda al Subteniente Marcelino Ayala, héroe de Yatay, degollado por negarse a empuñar la espada contra su país

Como continuación de la serie de entregas sobre los nombres de las calles de Asunción y la historia que encierra cada una de esas denominaciones, elaborada por la señora Evanhy de Gallegos, se brindarán datos sobre el Subteniente Marcelino Ayala, combatiente en la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay, héroe de la batalla de Yatay, degollado por negarse a empuñar la espada contra su país, motivo por el cual con una calle capitalina se le rinde homenaje.

La Junta Municipal de Asunción puso su nombre a una calle por la Ordenanza Nº 611 de 1967.   Se llama Subteniente Marcelino Ayala la calle paralela al este de la avenida Santísimo Sacramento, próxima y al norte del Hospital de IPS.  Arranca en la calle Heriberto Gómez al sur y se desplaza hasta terrenos privados al norte de una calle sin nombre.  Tiene dos cuadras de extensión.

Su dramático final

El Subteniente Marcelino Ayala cayó herido prisionero en Yatay como otros 1.300 soldados paraguayos.  Fue degollado al negarse a venir a luchar contra el Paraguay.

No hay mayores datos sobre la vida del héroe.

Su nombre aparece en una nota oficial dirigida por el presidente de la República, Mariscal Francisco Solano López, al presidente de la República Argentina, brigadier Bartolomé Mitre, publicada en El Semanario del sábado 25 de noviembre de 1865.

El Mariscal expresaba en la nota a Bartolomé Mitre, que lo acontecido con el Subteniente Marcelino Ayala, fue “un asesinato atroz cometido por el general Cáceres en el pueblo de Saladas, en Rosario”

El Mariscal relató que “el Subteniente Ayala había caído herido y no se prestó a llevar su espada contra sus compañeros y fue degollado”.

El Mariscal López añadió otro nombre a la nota oficial, dirigida a Mitre: “El bárbaro tratamiento acabó también con el alférez Faustino Brizuela en Bella Vista y que fueron pasados a cuchillo los heridos del combate de Yatay”.

El texto de lo ocurrido con los prisioneros de Yatay, firmado por el presidente Mariscal Francisco Solano López, le recuerda al general Mitre que “un prisionero de guerra no deja de ser un ciudadano de su patria, que como rendido deja de ser enemigo”.

Le saca en cara “que no supo respetar los derechos de la guerra y que los prisioneros deben ser por lo menos respetados en su triste condición y sus derechos, tal como son ampliamente en esta República los prisioneros del ejército aliado”.

Los dramáticos sucesos de degüello a los rendidos en Uruguayana y Yatay, entre julio y septiembre de 1865, sucedieron en la campaña expedicionaria al Uruguay. 

La historia recuerda que los jinetes riograndenses enlazaban como novillos a los soldados paraguayos y luego los pasaban a degüello.

En esos campos de batalla quedaron expuestos, sin ser enterrados, los cadáveres descabezados de 1.400 paraguayos maniatados, prisioneros y heridos.

En Uruguayana, cuatro mil paraguayos cayeron prisioneros.

En Yatay, donde fue tomado prisionero el Subteniente Marcelino Ayala, unos 1.300 hombres cayeron prisioneros.  

Comandaron personalmente los atroces sucesos de degüello: el Emperador Pedro II del Brasil, el Marqués Manuel de Souza, Gastón de Orleans Conde de Eu, el general Bartolomé Mitre y el general Venancio Flores.

La ciudad de Asunción rindió homenaje a Marcelino Ayala, cuya historia de su asesinato en Rosario, Argentina, fue relatada en la nota oficial de protesta por los crímenes de guerra de Uruguayana y Yatay, cometidos por los aliados, escrita y firmada por el presidente de la República Mariscal Francisco Solano López.

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