Asunción homenajea con una calle y con su teatro municipal a Ignacio A. Pane, renombrado sociólogo, periodista y político de la generación del novecientos

Como continuación de la serie de entregas sobre los nombres de las calles de la capital del país y la historia que encierra cada una de esas denominaciones, elaborada por la señora Evanhy de Gallegos, se brindarán datos sobre la vida de Ignacio A. Pane, renombrado sociólogo, periodista y político de la generación del novecientos, surgido en el caos de la postguerra del 70, a quien con una calle capitalina se rinde homenaje y también con el nombre del Teatro Municipal de Asunción.

Por la Ordenanza Nº 649 de 1942, lleva su nombre la calle 17º Proyectada, al oeste del eje de nomenclatura Independencia Nacional hasta la avenida Cristóbal Colón.  Al este está ligada con la calle Tatajyva que empalma con la avenida Félix Bogado.  Es paralela a las calles doctor Adriano Irala al sur y al norte con Juan Silvano Godoy, en el barrio Roberto L. Petit.

Datos sobre su extraordinaria vida

Ignacio Alberto Pane Soler nació el 31 de julio de 1880, hijo de Salvador Pane y de Francisca Soler.  Su padre llegó en una de las migraciones italianas después de la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay.

Fue poeta, periodista, abogado, orador, sociólogo, político, pero sobre todo un gran docente.

Se casó con María Luisa Ciancio.  Tuvieron cuatro hijos.  Uno de ellos, el capitán Ignacio A. Pane, tuvo una brillante actuación en la Guerra del Chaco.

Aun antes de recibirse como doctor en derecho en 1903, ya ejercía la docencia y tenía sus primeros contactos con la sociología.  Ejerció en la Escuela Normal de Maestras, en la Universidad Nacional y en el Colegio Nacional.

Como periodista fue redactor y editorialista.  Colaboraba con “La Semana”, “La Tarde” y “La Democracia”, además con “La Patria”, donde empleaba los seudónimos: “Matías Centella, Pepe Claro y Dr. Ox”.  Escribía además en la “Revista del Instituto Paraguayo”.

Entre 1901 y 1912, fue subsecretario de la Universidad Nacional, miembro de la Dirección General de Escuelas del Consejo Nacional de Educación y del Colegio Secundario y Superior.  Además, fue secretario de legación en Santiago de Chile.

Como parlamentario, con sus grandes compañeros camaristas Antolín Irala y Ricardo Brugada, el doctor Pane, en 1912, fue el autor del proyecto de ley destinado a establecer las ocho horas laborales para empleados y obreros, que sometido a consideración el 10 de julio de 1911.  No fue aprobado, lo que se logró recién durante la presidencia del Coronel Rafael Franco, 25 años después.

También apoyó proyectos de igualdad jurídica entre hombres y mujeres y el derecho al voto femenino, tampoco aprobados en ese tiempo, pero iniciando el debate sobre los mismos.

El tiempo de defensa y oratoria sobre sus proyectos no tenía límites horarios.  Se cuenta la anécdota de un debate filosófico con Ramón Mernes, del partido Liberal.  Duró una semana ininterrumpida en la que presentó argumentos contrarios.  Solo por una falla eléctrica se tuvo que cerrar el debate.

En el texto de una caricatura del célebre debate filosófico decía:

“Orador que pidió luz

en la cuestión mernesiana

Y lo dejaron a obscuras

Tras hablar una semana”.

De su actividad parlamentaria desde 1916 a 1918, se decía que él solo constituía la oposición.  Militó desde 1908 en el Partido Colorado, a instancias del general Bernardino Caballero.  Se autodefinía como de tendencia socialista.  

Escribió “Apuntes de Sociología”, publicado en España en 1917.  Llegó a ser considerado uno de los sociólogos más destacados de América.

Publicó también: “Geografía Social”, “La Mujer Guarani” y “El Quijote desde el punto de vista sociológico”.

Fue el primer poeta que publicó sus poesías en el país.  En 1900 “Poesías” y después una “Antología de Poesías Paraguayas”.

Escribió: “La Mujer Paraguaya”, “Beatriz”, “El Pombero”, “Ybapuru” y “Raida Poti”.

Tradujo del francés “Oda del Paraguay” de 1903, escrita por Jean Paul Casabianca.

La lista de sus trabajos literarios es muy extensa.

Solano López está muerto

Fue uno de los intelectuales que reivindicó la figura del Mariscal Francisco Solano López.

Se cuenta que el 22 de septiembre de 1907, ante una multitud congregada en el cementerio de La Recoleta, frente a la tumba del general José Eduvigis Díaz, en conmemoración de la victoria de Curupayty, después de las palabras pronunciadas por Emilio O’Leary, habló Ignacio A. Pane, siendo interrumpido por el Ministro de Guerra y Marina, capitán de fragata Manuel Duarte, quién con soldados armados los rodeaba.

Duarte gritó: “¡Muera López!”

Pane le respondió: “¡Muerto está, pero seguirá viviendo eternamente en el corazón de sus conciudadanos!”.  Entonces, sable en mano, la dotación armada de soldados atropelló a los reunidos, entre ellos Ignacio A. Pane.

Murió el 10 de marzo de 1920, a los 39 años.

Cuando falleció era vicepresidente segundo de la Cámara de Diputados.  Fue austero en su vida.  No tuvo riquezas, al punto que sus colegas parlamentarios y políticos contribuyeron con donaciones, para que la familia pudiera pagar las deudas que no habían podido saldar.

En 1949, la Municipalidad de Asunción, en su homenaje, dio el nombre Ignacio A. Pane al Teatro Municipal.

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